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martes, 8 de diciembre de 2009

sábado, 28 de noviembre de 2009

EL DR. HANS STEFFEN



por Ricardo Donoso


Noticias particulares procedentes de Suiza, nos informan que el 7 de abril último dejó de existir el eminente geógrafo y profesor Dr. Hans Steffen, que durante largos años sirvió en nuestra enseñanza superior, como catedrático del Instituto Pedagógico, y que como tal formó muchas generaciones de maestros.

Formó parte el Dr. Steffen del grupo de eminentes maestros alemanes que inició sus tareas en el Instituto Pedagógico, al fundarse este establecimiento de enseñanza superior durante el Gobierno del señor Balmaceda, siendo Ministro de Instrucción Pública don Federico Puga Borne, y al que pertenecieron también los doctores Hansen, Lenz, Schneider, Tafelmacher y tantos más, que han dejado un recuerdo tan perdurable y una obra tan sólida, cuanto duradera, en nuestra enseñanza pública.

Federico Emilio Juan Steffen nació el 20 de Julio de 1865, en Fuerstenwerder, Uckermark, y fue hijo único del Dr. Steffen, de Charlotemburgo.  Hizo sus estudios en el Gimnasio Emperatriz «Reina Augusta», de esa ciudad, durante nueve años, donde consagró su atención especialmente al alemán, latín, griego, francés y hebreo, y a las matemáticas, la física la historia y la geografía.  Egresado del Gimnasio, el señor Steffen perfeccionó especialmente sus estudios de historia y geografía, para lo cual frecuentó las Universidades de Berlín y de Halle, desde 1883 hasta 1886.  Obtuvo el grado de Doctor en Filosofía, después de haber sostenido públicamente una disertación sobre la Franconia inferior, estudio geográfico, y un año más tarde se le discernió la «facultad docendi», título que le fue conferido con un informe muy elogioso.

Terminados sus estudios, el Dr. Steffen tomó a su cargo la redacción principal de la parte geográfica de la Enciclopedia Alemana, labor que se vio obligado a interrumpir para cumplir con las obligaciones del servicio militar en marzo de 1889.  Contratado para servir en nuestro país, ese mismo año, el Dr. Steffen se trasladó a Chile y de ahí a poco inició sus tareas docentes en el Instituto Pedagógico.

«En 1889 el autor de este artículo [—ha recordado el mismo Dr. Steffen—], se hizo cargo, en virtud de un contrato celebrado con el Gobierno de Chile, de la cátedra de historia y geografía en el Instituto Pedagógico, recién fundado en Santiago, para la formación de profesores de enseñanza secundaria.»  
         «La unión de esos dos ramos, propiamente independientes, en una sola asignatura, fijada por los estatutos orgánicos del establecimiento, y no modificada después, a pesar de los esfuerzos hechos en este sentido, no podía menos de ser un obstáculo para el profesor en sus intenciones de practicar investigaciones geográficas originales y de formar discípulos para esta tarea. Además, fue rechazada mi primera oferta de participar de los trabajos preparatorios para la demarcación de límites con la República Argentina, que comenzaron a activarse en aquel tiempo.» (Nota 1)
En realidad eran la geografía y la ciencia geográfica las que interesaban especialmente al Dr. Steffen y hacia las cuales se sentía arrastrado por todos los impulsos de una vocación irresistible.  Bien a las claras lo demostraron los dos trabajos con los cuales inició sus tareas literarias en nuestro país, y que fueron los intitulados La polémica sobre la autenticidad de la biografía más antigua de Colón, y otro sobre las relaciones de Colón con Toscanelli, el astrónomo florentino, reveladores de una erudición poco común y de una agudeza crítica de primer orden.

Pero, el Dr. Steffen no fue sólo un geógrafo de cátedra y un sabio de laboratorio, sino que un acucioso explorador de extensas regiones del territorio chileno. «Sólo en 1892, ha recordado él mismo en las páginas anteriormente recordadas, después de haber realizado una excursión de estudio a la región del Lago de Todos los Santos, en las cordilleras de Llanquihue, conseguí interesar al entonces Perito en la Comisión de Límites y Rector de la Universidad, don Diego Barros Arana, para mis proyectos y obtener, por su valiosa intermediación, las comisiones de gobierno y los recursos necesarios para llevar a cabo una serie de viajes de exploración y estudio en las cordilleras patagónicas, región entonces muy poco conocida y donde con toda probabilidad se iban a producir dificultades en el arreg1o del límite internacional.  No teniendo a mi disposición, para ejecutar estos trabajos, sino las vacaciones de verano, no se pudo evitar el inconveniente de que mi ausencia de Santiago, motivada por las expediciones, se prolongara repetidas veces, más allá del término reglamentario, en perjuicio de mis tareas pedagógicas, por otra parte, debo advertir que en todas estas ocasiones las autoridades chilenas me dieron amplias faci1idades para cumplir con mis comisiones, dejándome, además, la mayor libertad en cuanto al plan y organización de los viajes, y prestándome su apoyo en el equipo y medios de transporte indispensables para tales empresas.»

Exploró así, en el verano de 1892 a 1893, las cordilleras de la región del Lago de Todos los Santos, recorrió el Valle de Peulla, escaló el Cordón de la Cuesta de los Raulíes, y bajó en seguida al Valle del Lago y Río Frío, que siguió hasta sus orígenes, en los ventisqueros del flanco oriental del macizo del Tronador; subió al Portezuelo Barros Arana y regresó después al lado chileno de la cordillera, por la depresión del Boquete Pérez Rosales, explorando el valle inferior del Río Cochamó.

En la temporada de 1893 a 1894 exploró la región del Río Palena, y a principios del año siguiente realizó el reconocimiento del Río Puelo hasta sus orígenes, avanzando hacia el oriente hasta donde se verifica la división interoceánica de las aguas.

La continuación de esta exploración fue realizada, en la temporada siguiente, en los primeros meses de 1896, en que recorrió el valle del Río Manso.

El reconocimiento geográfico de la Hoya del Río Aysen fue una de las de mayor valor que realizó el doctor Steffen, en la temporada de 1896 a 1897.  Remontó el río hasta la Isla Flores, donde se produce la unión de sus dos brazos principales, emprendió en seguida el estudio del brazo norte, enteramente inexplorado hasta entonces, a que dio el nombre de Río Mañiuales, y siguió su curso hasta sus orígenes, avanzando hasta el divortium aquarum continental.

En el verano siguiente, 1897-1898, reconoció el valle del Río Cisnes, que era sólo conocido en su desembocadura, y en la temporada de 1898-1899 organizó una expedición destinada a explorar la región de los fjords (sic) dos situados inmediatamente al sur del paralelo 46°, y de los ríos que desaguan en esa parte del litoral.  La expedición atravesó el Istmo de Ofqui, recorrió las costas del Golfo de Penas, y penetró en seguida en el Río Baker, reconociendo sus diferentes afluentes.  En esta jornada se encontraron y bautizaron tres de ellos, los ríos Baker, Bravo y Pascua, y se arribó hasta región del divortium aquarum continental, y se descubrió en el interior de la región andina el valle de las lagunas Larga, Chacabuco, Juncal y Esmeralda, por donde avanzó hasta alcanzar la extremidad occidental del gran Lago Cochrane.

Como resultado de todos estos viajes, el Dr. Steffen redactó extensos informes, de alto valor geográfico y científico, que suscitaron el interés de todo el mundo sabio.  Por la atención que consagró al estudio de la Patagonia Occidental, y por la duración de sus viajes, el Dr. Steffen se constituyó en una verdadera autoridad en el conocimiento de esa extensa región de nuestro territorio.

Al constituirse el Tribunal Arbitral, que debía entender en la cuestión de límites con la República Argentina, el Dr. Steffen fue designado, por decreto de 11 de Octubre de 1899, del Ministerio de Relaciones Exteriores, para cooperar, en calidad de consultor técnico, conjuntamente con el ingeniero señor Alejandro Bertrand, en la defensa de los intereses de Chile.  El eminente profesor tuvo así la ocasión de trabajar en estrecha cooperación con el agente diplomático de Chile ante el Gobierno británico, señor don Domingo Gana, funcionario que había contratado sus servicios en Alemania.  «Habiéndose sometido, hacia fines de 1898, ha recordado en el trabajo ya mencionado, todo el litigio de límites al fallo de S. M. Británica, se instaló la Comisión Arbitral Chilena en Londres bajo la presidencia del Ministro de Chile en Gran Bretaña, a la cual fui agregado como asesor técnico en octubre de 1899.  Mi tarea principal fue entonces la cooperación a la Exposición que la delegación chilena iba a someter al Tribunal Arbitral en contestación al voluminoso Alegato argentino que salió, en diferentes intervalos de tiempo, desde principios del año 1901, y cuyos últimos planos se entregaron sólo en enero de 1902.  Dicha Exposición fue publicada en cuatro tomos de texto, de los cuales he compuesto particularmente los capítulos que tratan sobre las bases históricas del litigio durante la época colonial, y la descripción del terreno litigioso de la Patagonia, comprendido entre los 41° y 52° de latitud, contribuyendo a los demás  capítulos por colección de materiales, como también a la redacción de los mapas que acompañan la obra.»

A mayor abundamiento, puede citarse lo que decía el Ministro de Chile ante el Gobierno de Londres, en nota de 30 de enero de 1902.  «El Dr. Steffen ha tenido a su cargo [decía el señor Gana] el estudio analítico de la Exposición argentina y de la documentación cartográfica que le acompaña en la sección que se extiende al sur del Tronador, y ha escrito la parte de nuestra réplica que abraza toda esta región.»

Antes de terminar sus tareas ante el Tribunal Arbitral de Londres, el Dr. Steffen realizó un viaje al territorio en disputa, que él mismo ha recordado en las siguientes palabras: «La inspección del terreno litigioso, ha escrito, por una comisión arbitral, estipulada como condición indispensable en el convenio del arbitraje, se llevó a cabo en los meses de Marzo y Junio de 1902. A la comisión, que iba bajo la dirección del coronel Sir Thomas H. Holdich, fui agregado por parte del Gobierno de Chile, para acompañarla en todo el trayecto a través de la Patagonia. Recorrimos primero una parte de la región de Ultima Esperanza, para conocer siquiera superficialmente algunos puertos y las desembocaduras de los grandes ríos, sus valles y los trabajos de caminos hechos por el Gobierno de Chile en ellos; cruzamos después el Paso de Pérez Rosales y marchamos desde Nahuelhuapi al sur, a través de casi todos los valles entonces disputados, hasta llegar al valle superior del Río Simpson (Aysen) donde se dio oficialmente término a la inspección arbitral.

«De regreso en Londres, tuve que contribuir a otra Exposición corta que la delegación chilena sometió al Tribunal, como réplica contra un memorial de los representantes argentinos, destinada a rebatir la Exposición chilena anterior.  Poco tiempo después, en noviembre de 1902, se proclamó el fallo.» (Nota 2)

El mismo coronel Holdich ha rendido al Dr. Steffen un homenaje de admiración y gratitud por su valiosa ayuda a la Comisión Arbitral que visitó la zona en disputa. «El Dr. Steffen, que me acompañó durante todo el viaje desde nuestra partida de Valparaíso hacia el sur, ha escrito, hasta la terminación de nuestro reconocimiento terrestre, desde aquí se separó y partió en dirección a Cohaique, dirigiéndose al camino recientemente construido de Aysen a la costa del Pacífico.  Experimentó alguna dificultad en cruzar el paso debido a la nieve, pero finalmente llegó a Santiago sin novedad.  Su conocimiento práctico de la costa del Pacífico y de los caminos de la costa hacia el interior, logrados en sus exploraciones de la región en interés de las reclamaciones chilenas, no conoce probablemente rival alguno, y sus condiciones para obtener los servicios del elemento más capacitado, así como para proporcionar las últimas informaciones más detalladas en los asuntos esenciales, fue de inapreciable valor.  Desempeñó las funciones de comisario y oficial encargado de los transportes, al mismo tiempo, mientras permanecimos en territorio chileno, y el de guía y consejero científico de la expedición, de modo que estaba siempre ocupado.  Ciertamente el Gobierno chileno no pudo encontrar un defensor más serio y más capaz que este distinguido profesor alemán (porque, según mis noticias, el Dr. Steffen no se ha naturalizado en Chile), y en el recuerdo de una expedición que fue para mí personalmente de tanto interés, siempre evocaré agradablemente la enorme y cortés ayuda prestada por este gran explorador y geógrafo.» (Nota 3)

De ahí a poco el Dr. Steffen regresó a Chile y reanudó sus tareas docentes en el Instituto Pedagógico, a las que consagró la mejor parte de su actividad infatigable.  Compartía el sabio profesor tudesco sus labores de la cátedra, con las disciplinas literarias, de las que nos ha quedado un caudal considerable de trabajos, todos ellos de alto mérito y reveladores de la solidez de su erudición, formada en dilatados años de lectura y estudios, y bebida en fuentes de primera mano.  En 1909 recogió los recuerdos de sus largos viajes en la Patagonia en dos volúmenes que dio a la estampa con el título de Viajes de exploración y estudio en la Patagonia occidental.

Tenía el Dr. Steffen una inclinación acentuada a los estudios de alta erudición: la bibliografía histórica americana, antigua y moderna, le era familiar, y la agudeza de su espíritu crítico le permitía llegar a conclusiones de sólido valor científico.  Entre sus trabajos de esta índole merecen mencionarse su Contribución de los alemanes al estudio de la geografía y geología de Chile durante el primer siglo de la Independencia, sus Anotaciones a la Historia Indica del Capitán Pedro Sarmiento de Gamboa, su biografía del Dr. Francisco Fonck, y los Documentos relativos a una expedición colonial a las cordilleras australes de Chile.

El Capitán Sarmiento de Gamboa alcanzó una alta celebridad por sus viajes de descubrimiento en el Mar del Sur en la segunda mitad del siglo XVI, y en numerosos documentos quedó el recuerdo de haber escrito una Historia antigua, o una Historia de los Incas del Perú, que fue enviada al Rey con un memorial fechado en el Cuzco el 4 de Marzo de 1572, cuyo texto permaneció desconocido hasta los últimos años del siglo pasado, fecha en que se le halló en la biblioteca de la Universidad de Göttingen, en Alemania.  La obra, con el título de Historia Indica fue publicada en 1906 en las Memorias de la Real Sociedad de Ciencias de Göttingen, por el doctor Richard Pietschmann.  La publicación de este documento, que por tantos siglos se consideró perdido, produjo gran interés en todo el mundo científico, y al estudio detenido de él consagró el Dr. Steffen una larga monografía, de exposición y crítica, en la que campea una notable erudición.

Las precarias condiciones de su salud movieron al Dr. Steffen a acogerse a la jubilación, que obtuvo en 1913. Se retiró a vivir a Berlín primero, y a Suiza, a Clavadel, en seguida, cuyo temperamento era el único adecuado al ejercicio de cualquier actividad compatible con su salud, y donde lo ha sorprendido la muerte después de una vida entera consagrada al estudio, a la enseñanza y a las disciplinas de la investigación científica.

Pero, desde su alejamiento de nuestro país, el Dr. Steffen, vivió sólo consagrado al estudio de los problemas relacionados con nuestro territorio, con su geografía y con su historia.  En 1919 dio a la estampa su obra definitiva sobre la geografía de la Patagonia Occidental, y que recientemente la Universidad ha resuelto hacer traducir a nuestro idioma, y diez años después, una obra con sus recuerdos de sus tareas ante el Tribunal Arbitral de Londres.  Su consagración al estudio fue constante, y los trabajos que ha dedicado a la historia de la geografía de Chile, se mencionaran siempre entre los de investigación más profunda y exactitud más indiscutible.  Estuvo así el Dr. Steffen en una actividad constante, teniendo fresco en el alma el recuerdo del país a cuyo servicio había consagrado los mejores años de su vida y las energías todas de su mente privilegiada. La enumeración de sus trabajos de alta erudición, publicados en las revistas alemanas y en nuestras revistas científicas, llena muchas páginas, y ellos constituyen una contribución muy valiosa al estudio de muchos aspectos de nuestra nacionalidad. (Nota X).

Geógrafo eminente, maestro inolvidable de muchas generaciones, servidor público abnegado de nuestro país, el nombre del Dr. Hans Steffen debe ser grabado con caracteres perdurables en el templo de la gratitud nacional.

Notas:

Nota 1: Contribución de los alemanes al estudio de la geografía y geología de Chile durante el primer siglo de la Independencia.  Imprenta Universitaria, 1910, 4.º, 69 páginas.  Es una separata del trabajo del Dr. steffen incluído en el que ese año publicó la Sociedad Científica Alemana, con ocasión de la celebración del centenario de la Independencia del país, con el título de Los alemanes en Chile.  De esta obra hay también una edición alemana.

Nota 2: Contribución de los alemanes... etc.


Nota 3: The Countries of the King´s Award, por el coronel Sir Thomas Holdich, London, Hurst and Blackett Limited, págs. 382-383.

Extraído del libro Homenaje a la Memoria del Dr. Hans Steffen, pp.5-12, Imprentas de la Universidad de Chile, 1937.

sábado, 21 de noviembre de 2009

REEDICIÓN DEL LIBRO "PATAGONIA OCCIDENTAL"



Fragmentos de la presentación a la reedición del libro Patagonia Occidental. Las Cordilleras Patagónicas y sus Regiones Circundantes de Hans Steffen porEugenio Aspillaga F. y Luis Catalán T. con autorización de los autores. 2009, ISBN 978-956-319-383-1

Esta reedición del libro Patagonia Occidental. Las Cordilleras Patagónicas y sus Regiones Circundantes, del profesor y explorador alemán Dr. Hans Steffen (1865-1936), corresponde a la traducción e impresión que, en 1944, realizó la Universidad de Chile (traducido por el historiador y constitucionalista Julio Heisse González, corregido por Manuel Rojas, quien sería Premio Nacional de Literatura en 1957 y croquis tipográfico de Mauricio Amster) y que el Dr. Steffen publicó en 1919, en Berlín, con el título Westpatagonien. Die Patagonischen Kordilleren und Ihre Randgebiete.

La poderosa razón para rescatar esta obra es que, en Chile, Hans Steffen y su legado son hoy totalmente desconocidos, a pesar de su inestimable trabajo como profesor de la Universidad de Chile, investigador, erudito y explorador de la Patagonia Occidental, así como sus distinguidos servicios como "consultor técnico" de la Comisión Chilena ante el Tribunal Arbitral en Londres, que debía entender la cuestión de límites con la República Argentina y que culminó con el Laudo Arbitral de 1902.

Hoy quedan pocos ejemplares útiles de esta, su obra más importante, que nos permite aquilatar el vasto conocimiento y rigurosidad del profesor Steffen en sus observaciones, las nueve exploraciones que realizó, además de antecedentes históricos y bibliográficos que le permitieron descubrir, conocer y valorar, como pocos, la importancia de los territorios que están al sur del paralelo 41° (un poco más al norte de Puerto Montt), hasta el Estrecho de Magallanes y que él definió como la Patagonia Occidental.

El DR. HANS STEFFEN EN CHILE
En 1889, a la edad de 24 años, llega a Chile el Dr. Friedrich Emil Hans Steffen Hoffman, siendo parte del grupo de sabios alemanes contratados por el gobierno chileno, para apoyar la fomación de profesores secundarios en el recién formado Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Allí, Hans Steffen sería el fundador de la Carrera de Geografía, desde donde formó a generaciones de educadores (1). El Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, justamente fundado en 1889, surge como una iniciativa de formación de profesores secundarios, pues hacia «la segunda mitad del siglo XIX se contaba sólo con la experiencia de formación de profesores primarios impulsada por [Domingo Faustino] Sarmiento desde 1843, al fundarse la primera Escuela Normal». Sucedía, entonces, que «la preparación de profesores secundarios no estaba sistematizada, y quienes desempeñaban dichas funciones lo hacían desde la experiencia y los conocimientos adquiridos en sus profesiones o actividades específicas, sin contar[,] desde luego, con una preparación pedagógica adecuada»(2).

Profesores fundadores del Instituto Pedagógico

Pero, la obra más importante de Hans Steffen fueron sus nueve viajes de exploración a la Patagonia Occidental, tanto por interés propio como por encargo del Gobierno Chileno y su importante trabajo como perito de la parte chilena en el arbitraje de 1898–1902 en Londres, donde fue invaluable su trabajo y los antecedentes que aportó para sustentar la tesis chilena del “divortium aquarum continental”.

Esos territorios eran poco conocidos, tal como podemos constatarlo al revisar el libro Jeografía Descriptiva de la República de Chile, de Enrique Espinoza en su cuarta edición de 1897, «considerablemente aumentada» y que poseía indudable autoridad al ser una «obra aprobada por la Facultad de Filosofía i Humanidades de la Universidad de Chile i mandada adoptar como testo de estudio en los establecimientos de instrucción militar del Ejército». En el libro vemos que, de sus 475 páginas, en las que se detalla afanosamente las provincias que van de la Provincia de Tacna a la Provincia de Chiloé, lo que se despliega desde la página 63 a la 450. En cambio, el “Territorio de Magallanes” (desde el Paralelo 47° ―Golfo de Penas, al sur de Chiloé― hasta el Cabo de Hornos) es tratado en sólo 18 páginas (de la 451 a la 469), siendo que ese territorio corresponde al 25,88% de los kilómetros cuadrados contabilizados en el libro, que conforman el territorio nacional con una población que alcanzaba, según los datos del censo de 1895 y en los que se basa el libro, al 0,16% de la población del país: población nacional = 3.118.966 habitantes y que en el Territorio de Magallanes era de 5.170 habitantes con el siguiente detalle:

Punta Arenas (ciudad) = 2.845 Habitantes
Bahía = 382 Habitantes
Tierra del Fuego e Isla Dawson = 566 Habitantes
Patagonia chilena = 1.300 Habitantes
Islas australes = 70 Habitantes

Total = 5.170 Habitantes

En el libro se presta más atención a la “colonia de Punta Arenas” y a Tierra del Fuego, aunque se reconocen las potencialidades económicas de la madera y la pesca para la Patagonia: «la extracción de maderas i la pesca serán fuentes de recursos de estas rejiones». Sin profundizar más.

Hoy esos territorios que corresponden a las regiones XI, Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo y XII, Magallanes y de la Antártica Chilena tienen una población de 242.318 habitantes, lo que corresponde al 1.60% de la población total del país (15.116.435 habitantes) según el censo del 2002.

Fue, en buena medida con el trabajo de Steffen que, más allá de la presencia de colonos que habían ido poblando lentamente la Patagonia, ella comienza a ser valorada como un territorio a descubrir en sus potencialidades y a conformarse en parte integrante de la identidad nacional. Para muestra un párrafo:
A pesar de su extensión relativamente escasa, el valle del Coihaike es uno de los más favorecidos en los dominios de las cordilleras del Aysén. Bien cerrado hacia el N. y el S., posee magníficas comunicaciones en dirección al E. y al W., constituyendo una región de tránsito para el camino internacional del Aysén que sin duda llegará a ser la arteria principal de comunicaciones en la Patagonia Occidental. Muy favorables son las condiciones del pastoreo, especialmente en los trozos superiores del valle, donde las terrazas de las faldas y en parte también los bajos, se encuentran totalmente cubiertos de excelentes pastos. Sin embargo, las nieves invernales limitan sin duda la utilización del valle. La humedad que producen las lluvias y las nieves sobre este terreno en su mayor parte blando, es extraordinaria, tanto en las superficies de pampa abierta como en el bosque de Nothofagus. Alrededor de los pequeños lagos, entre los morros del costado sur del valle y en las faldas inclinadas, se producen grandes barriales y en las pequeñas depresiones y hondonadas, pantanos, que hacen intransitable el terreno durante largos períodos.
STEFFEN GEÓGRAFO E INVESTIGADOR
No es aventurado afirmar que para Steffen le era atractivo el venir a Chile, porque le abría la posibilidad de poder explorar parte de los pocos territorios desconocidos que iban quedando en el planeta y que están registrados en sus cartas, donde, a pesar de sus esfuerzos, todavía hay espacios donde se lee: “inexplorado”.

Sus exploraciones y estudios
El mismo Steffen nos cuenta que, en 1892, sólo después de que se le rechazara su oferta de participar en los trabajos preparatorios para la demarcación de límites con la República de Argentina y de haber realizado una excursión de estudio a la región del Lago de Todos Los Santos, en las cordilleras de Llanquihue, consiguió interesar al entonces perito de la Comisión de Límites y Rector de la Universidad de Chile, don Diego Barros Arana, para sus proyectos y obtener por su intermediación, las comisiones del gobierno y los recursos necesarios para una serie de viajes de exploración y estudio en las cordilleras patagónicas, región poco conocida y donde con toda probabilidad se iban a producir dificultades en el arreglo del límite internacional. Escribió Steffen: «No teniendo a mi disposición, para ejecutar estos trabajos, sino las vacaciones de verano, no se pudo evitar el inconveniente de que mi ausencia de Santiago, motivada por las expediciones, se prolongara repetidas veces, más allá del término reglamentario, en perjuicio de mis tareas pedagógicas, por otra parte, debo advertir que en todas estas ocasiones las autoridades chilenas me dieron amplias facilidades para cumplir con mis comisiones, dejándome, además, la mayor libertad en cuanto al plan y organización de los viajes, y prestándome su apoyo en el equipo y medios de transporte indispensables para tales empresas.»

Así, las exploraciones de Hans Steffen fueron las siguientes:
Primera exploración: la región del Lago de Todos Los Santos en la Cordillera de Llanquihue.

Segunda exploración: «en el verano de 1892 a 1893 exploró las cordilleras de la región del Lago de Todos Los Santos, recorrió el valle de Peulla, escaló el cordón de la cuesta de los Raulíes, y bajó en seguida al valle del Lago y Río Frío, que siguió hasta sus orígenes, en los ventisqueros del flanco oriental del macizo del Tronador; subió al portezuelo Barros Arana y regresó después al lado chileno de la cordillera, por la depresión del boquete Pérez Rosales, explorando el valle inferior del río Cochamó».

Tercera, cuarta y quinta exploraciones: «en la temporada de 1893 a 1894 exploró la región del río Palena, y a principios del año siguiente realizó el reconocimiento del río Puelo hasta sus orígenes, avanzando hacia el oriente hasta donde se verifica la división interoceánica de las aguas». «La continuación de esta exploración fue realizada, en la temporada siguiente, en los primeros meses de 1896, en que [Steffen] recorrió el valle del río Manso».

Sexta exploración: «El reconocimiento geográfico de la hoya del río Aysen fue una de las de mayor valor que realizó el Dr. Steffen, en la temporada de 1896 a 1897. Remontó el río hasta la isla Flores, donde se produce la unión de sus dos brazos principales, emprendió en seguida el estudio del brazo norte, enteramente inexplorado hasta entonces, a[l] que dio el nombre de río Mañihuales, y siguió su curso hasta sus orígenes, avanzando hasta el divortium aquarum continental».

Séptima y octava exploración: «En el verano siguiente, 1897-1898, [Steffen] reconoció el valle del río Cisnes, que sólo era conocido en su desembocadura, y en la temporada de 1898-1899 organizó una expedición destinada a explorar la región de los fiordos situados inmediatamente al sur del paralelo 46°, y de los ríos que desaguan en esa parte del litoral. La expedición atravesó el istmo de Ofqui, recorrió las costas del golfo de Penas, y penetró en seguida en el río Baker, reconociendo sus diferentes afluentes. En esta jornada se encontraron y bautizaron tres de ellos, los ríos Baker, Bravo y Pascua, y se arribó hasta la región del divortium aquarum continental, y se descubrió en el interior de la región andina el valle de las lagunas Larga, Chacabuco, Juncal y Esmeralda, por donde avanzó hasta alcanzar la extremidad occidental del gran lago Cochrane».

Novena exploración: En marzo y junio de 1902 Steffen realizó una inspección del territorio en litigio como asesor del gobierno chileno de la Comisión de Encuesta del Tribunal Arbitral que dirigió el coronel Sir Thomas H. Holdich: en marzo de 1902 desde la región de Última Esperanza se dirigieron al norte, a la zona de los canales patagónicos y a la región del Río Baker. La siguiente etapa contemplaba el reconocimiento hacia el norte hasta el Río Aisén. El 30 de marzo prosiguieron hasta la desembocadura del Río Yelcho, donde se informaron de la topografía general de la región y del camino que se abría hacia el valle de Futaleufú. Finalmente, se desplazaron por las costas y canales del Pacífico hasta Cochamó, donde Holdich recibió toda la información de los peritos argentinos, chilenos y del propio Steffen.
Los descubrimientos que Steffen realizó «significaron para Chile que los jueces británicos tomasen en consideración, en gran parte de los sectores del litigio, la tesis de la “divisoria continental de las aguas”, hecho que implicó incluir importantes hoyas hidrográficas para nuestro territorio». Como lo expresa Hans Niemeyer F.: «El resultado primordial de estos viajes es que se pudo comprobar la situación de la divisoria interoceánica de las aguas que contrario a lo que sucedía en el centro y norte del país donde coincidía con las más altas cumbres andinas, aquí era diferente. Esto iba en apoyo de la tesis chilena en las disputas de límites con Argentina. Pero también consiguieron hacer la demarcación definitiva de estos ríos complementarios de los levantamientos hidrográficos, dando origen a buenas cartas»(3).


HANS STEFFEN CONSULTOR TÉCNICO DE LA COMISIÓN ARBITRAL CHILENA
El 11 de octubre de 1899 Hans Steffen es designado, por decreto del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, como consultor técnico del Tribunal Arbitral que debía entender en la cuestión de límites con la República Argentina. Escribe el profesor Steffen:

Habiéndose sometido, hacia fines de 1898, ha recordado en el trabajo ya mencionado, todo el litigio de límites al fallo de S. M. Británica, se instaló la Comisión arbitral chilena en Londres bajo la presidencia del Ministro de Chile en Gran Bretaña, a la cual fui agregado como asesor técnico en Octubre de 1899. Mi tarea principal fue entonces la cooperación a la Exposición que la delegación chilena iba a someter al Tribunal Arbitral en contestación al voluminoso Alegato argentino que salió, en diferentes intervalos de tiempo, desde principios del año 1901, y cuyos últimos planos se entregaron sólo en Enero de 1902. Dicha Exposición fue publicada en cuatro tomos de texto, de los cuales he compuesto particularmente los capítulos que tratan sobre las bases históricas del litigio durante la época colonial, y la descripción del terreno litigioso de la Patagonia, comprendido entre los 41° y 52° de latitud, contribuyendo a los demás capítulos por colección de materiales, como también a la redacción de los mapas que acompañan la obra.

Sobre el destacado rol de Steffen como consultor técnico, «puede citarse lo que decía el Ministro de Chile ante el Gobierno de Londres, en nota del 30 de Enero de 1902. “El Dr. Steffen ha tenido a su cargo, decía el señor Gana, el estudio analítico de la Exposición argentina y de la documentación cartográfica que le acompaña en la sección que se extiende al sur del Tronador, y ha escrito la parte de nuestra réplica que abraza toda esta región”».

Antes de terminar sus tareas ante el Tribunal Arbitral de Londres, el Dr. Steffen realizó un viaje al territorio en disputa, que él mismo ha recordado en las siguientes palabras: «La inspección del terreno litigioso… por una comisión arbitral, estipulada como condición indispensable en el convenio del arbitraje, se llevó a cabo en los meses de Marzo y Junio de 1902. A la comisión, que iba bajo la dirección del coronel Sir Thomas H. Holdich, fui agregado por parte del Gobierno de Chile, para acompañarla en todo el trayecto a través de la Patagonia. Recorrimos primero una parte de la región de Última Esperanza, para conocer siquiera superficialmente algunos puertos y las desembocaduras de los grandes ríos, sus valles y los trabajos de caminos hechos por el Gobierno de Chile en ellos; cruzamos después el paso de Pérez Rosales y marchamos desde Nahuelhuapi al sur, a través de casi todos los valles entonces disputados, hasta llegar al valle superior del río Simpson (Aysen) donde se dio oficialmente término a la inspección arbitral». Y sigue, «de regreso en Londres, tuve que contribuir a otra exposición corta que la delegación chilena sometió al Tribunal, como réplica contra un memorial de los representantes argentinos, destinada a rebatir la Exposición chilena anterior. Poco tiempo después, en Noviembre de 1902, se proclamó el fallo.»

El mismo coronel Holdich ha rendido al Dr. Steffen un homenaje de admiración y gratitud por su valiosa ayuda a la comisión arbitral que visitó la zona en disputa:
El Dr. Steffen, que me acompañó durante todo el viaje desde nuestra partida de Valparaíso hacia el sur, ha escrito, hasta la terminación de nuestro reconocimiento terrestre, desde aquí se separó y partió en dirección a Cohaique, dirigiéndose al camino recientemente construido de Aysen a la costa del Pacífico. Experimentó alguna dificultad en cruzar el paso debido a la nieve, pero finalmente llegó a Santiago sin novedad. Su conocimiento práctico de la costa del Pacífico y de los caminos de la costa hacia el interior, logrados en sus exploraciones de la región en interés de las reclamaciones chilenas, no conoce probablemente rival alguno, y sus condiciones para obtener los servicios del elemento más capacitado, así como para proporcionar las últimas informaciones más detalladas en los asuntos esenciales, fue de inapreciable valor. Desempeñó las funciones de comisario y oficial encargado de los transportes, al mismo tiempo, mientras permanecimos en territorio chileno, y el de guía y consejero científico de la expedición, de modo que estaba siempre ocupado. Ciertamente el Gobierno chileno no pudo encontrar un defensor más serio y más capaz que este distinguido profesor alemán (porque, según mis noticias, el Dr. Steffen no se ha naturalizado en Chile), y en el recuerdo de una expedición que fue para mí personalmente de tanto interés, siempre evocaré agradablemente la enorme y cortés ayuda prestada por este gran explorador y geógrafo.
El viaje de inspección del delegado del tribunal arbitral inglés. Después del ascenso al Cerro Margarita (Solitario) en Última Esperanza. De izquierda a derecha: Lt. H. Holdich, Oberst Holdich, A. Donoso G., C. Aguirre L., R. Stubenrauch, E. v. Heinz.

LA REEDICIÓN DEL LIBRO PATAGONIA OCCIDENTAL
La reedición de este libro tiene su origen en los fervientes deseos de la gente de Aisén, quienes nos hicieron llegar sus inquietudes por la desaparición de esta obra y que ellos reconocen como fundamental para entender y conocer su región. Aceptamos gustosos el desafío y gracias a la ayuda del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, es que esta obra está en sus manos.

El escritor Manuel Rojas (1896-1973), Premio Nacional de Literatura 1957, conoció los trabajos de Steffen primero por el homenaje que se le hiciera en la Revista Anales de la Universidad de Chile en 1937 con ocasión de su muerte (que luego se convirtió en libro con el título Homenaje a la memoria del Dr. Hans Steffen), en su calidad de director y corrector de pruebas de las Prensas de la Universidad de Chile. Años después le tocó revisar el libro Patagonia Occidental y pudo darse cuenta «de la real magnitud de los trabajos de Steffen, no tan sólo en lo que significaron como estudio y exploración de la región patagónica, significación que ha sido tan vastamente reconocida y elogiada sino que, además, como esfuerzo personal». Escribe Rojas:
Si Hans Steffen no dejó sus talones en los valles, quebradas, montañas, mesetas y riberas lacustres y fluviales de la Patagonia occidental, fue porque en realidad deben de haber sido tan duros y resistentes como los de cualquier héroe antiguo o moderno, desde Aquiles hasta don Diego de Almeyda; porque no se trataba, allí, de viajar cómodamente, en automóvil, a caballo o en mula ―una mula resultaba allí tan útil como una bicicleta― sino incómodamente, a pie mi alma, a través de centenares de kilómetros de una de las tierras más irregulares del mundo, cruzando ríos, lagos, lagunas, fiordos, canales, bosques, montañas, pantanos y mesetas, ayudándose a veces por embarcaciones que los mocetones chilotes acarreaban a hombros desde el mar y otras por balsas que construían ellos mismos; y todo esto en medio de lluvias, nevazones, temporales de viento, incendios de bosques, hambrunas y hasta atropellos policiales: en la expedición al Palena casi la mitad del personal técnico que acompañaba a Steffen fue detenida por gendarmes argentinos y llevada a Junín, a 600 kilómetros de distancia; y todo por puro amor a la geografía.
Rojas también percibe que Steffen, escribiendo, «no puede parecerse ni de lejos a Darwin, y ni siquiera a Humboldt, como narrador de viajes y de exploraciones» ―verdaderos dioses mayores―, lo que atribuye a que Steffen no era filósofo ni naturalista; y lo explica en que «era, simplemente, un geógrafo y no veía del terreno que pisaba sino lo que el terreno tenía de interés para un geógrafo; lo demás, por lo menos así lo demuestra en su libro [Patagonia Occidental], no existía para él». Pero, a pesar de la parquedad de Steffen, Rojas ve que «este alemán que jamás habla de sí mismo como persona y que rara vez habla de los demás; este alemán modesto y silencioso, que marcha hacia su valle, su río o su portezuelo como una rapaz vuela hacia su presa, sin vacilar; este alemán que seguramente vivió y murió pobre; este alemán que dio sus mejores años en pro de una causa que era la suya sólo desde el punto de vista geográfico, termina por imponerse: es una calidad distinta de la que amamos, pero tiene calidad; no ve las flores ni las mariposas, pero descubre lagos; no ve los pájaros sino cuando están en gran cantidad, pero halla, en un solo viaje, varios preciosos ríos; no ve los hombres, pero tiene en la cabeza, como una pantalla, toda la maravillosa tierra patagónica». Para Rojas, Steffen no será uno de sus dioses mayores, pero sí será uno de esos dioses menores que también lo acompañan a uno toda una vida.

El libro se compone de dos tomos con cuatro cartas geográficas, además de dibujos y fotografías; su estructura es extremadamente didáctica, la que se organiza a partir de sus exploraciones. Es así que, primero, el profesor Steffen nos ofrece todos los antecedentes que maneja respecto al área geográfica en general que va a tratar: la Patagonia Occidental, y que luego profundiza a partir de cada una de sus exploraciones realizadas, con un abanico de referencias antes de entrar de lleno a sus exploraciones, reflexiones y conclusiones, además de extensas notas.

STEFFEN HOY
El Dr. Hans Steffen no tuvo descendencia y es a partir de una iniciativa de la propia gente de Aisén, es que los restos del profesor, sus cenizas, reposan hoy en la Patagonia, allá en el cementerio rural “El Claro” ―a dos kilómetros al poniente de Coyhaique― en un memorial erigido expresamente para recibir sus restos.

Hoy el legado del Dr. Steffen —mapas, diarios de viaje, bosquejos, apuntes, manuscritos de cursos universitarios y fotografías— se encuentra fundamentalmente en dos instituciones: el Instituto Ibero-Americano de Berlín y en Leibnitz Institut für Länderkunde en Leipzig, Alemania.

Agradecemos a todos que nos han ayudado a que esta obra esté nuevamente entre nosotros, particularmente el trabajo y pasión de un extranjero que fue catedrático del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, desde donde formó a generaciones de profesores y que amó profundamente los territorios que exploró e investigó para sí mismo y para este país, el que tiene por delante la hermosa tarea de aquilatar la belleza de esas tierras y de profundizar su compromiso para preservarlas y proyectarlas a la Humanidad.

Notas:
(1) «El primer cuerpo académico del Instituto Pedagógico estaba constituido por un chileno, Enrique Nercasseau y Morán, y por los profesores alemanes: Jorge Enrique Schneider (pedagogía, filosofía, lógica, metodología, moral y filosofía de las ciencias), Juan Steffen (historia y geografía), Federico Hansen (filología, gramática general, lingüística, latín, griego, francés, inglés, alemán, retórica e historia literaria), Reinaldo Von Lilienthal (aritmética, álgebra, geometría, trigonometría y mecánica), quien estuvo unos meses en Chile y retornó a Alemania, donde se destacó como uno de los más grandes matemáticos de su época. Fue reemplazado por Augusto Tafelmacher, quien ejerció hasta 1907; Federico Johow, notable botánico, quien fue designado como primer director del Instituto Pedagógico (ciencias naturales, biología, zoología, botánica e higiene); Rodolfo Lenz (gramática) y Alfredo Beutell (química y mineralogía). Si bien los profesores alemanes realizaron trabajos de investigación, lo hicieron más bien a título individual. No era su rol formar investigadores, ni escuelas científicas, sino profesores secundarios, y cumplieron en forma brillante su tarea». (Teodoro Meruane C.) en Historia de la Universidad Metropolitana de las Ciencias de la Educación (http://www.umce.cl/universidad/historia.html).

(2) «La incorporación de un selecto grupo de profesores alemanes de reconocido nivel académico… provocó inquietud y malestar de parte de integrantes de la Facultad. Por ello, quedó estipulado contractualmente que los maestros alemanes se dedicaran exclusivamente a la docencia, con prescindencia taxativa de la investigación y de la creación de escuelas científicas». Ibidem.

Bibliografía:
De Agostini S. S., Alberto M.: Andes Patagónicos. Viajes de exploración a la Cordillera Patagónica Austral. 1945.
Donoso, Ricardo: “El Dr. Hans Steffen” en Homenaje a la Memoria del Dr. Hans Steffen, Prensas de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, 1937.
Galdames, Luis: “Steffen, profesor” en Homenaje a la Memoria del Dr. Hans Steffen, Prensas de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, 1937.
Niemeyer, Hans: Hans Steffen, geógrafo y explorador de la Patagonia chilena (1890)http://www.humboldt200.cl/resumenes/hans.html) (
Pozo, José: “Hans Steffen: Maestro, Geógrafo y Pionero de la Patagonia Occidental” en Revista Universum, N° 20, Vol. 1, páginas 112 a 123, 2005
Rojas; Manuel: “Hans Steffen y la lealtad”. Revista Babelia, #35, enero-febrero, 1947, pp. 24 a 35.
Historia de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación: http://www.umce.cl/universidad/historia.html

sábado, 14 de noviembre de 2009

EL DR. HANS STEFFEN EN CHILE

Fragmentos de la presentación a la reedición del libro
Patagonia Occidental. Las Cordilleras Patagónicas y sus Regiones Circundantes de Hans Steffen por Eugenio Aspillaga F. y Luis Catalán T. con autorización de los autores.
2009, ISBN 978-956-319-383-1


En 1889, a la edad de 24 años, llega a Chile el Dr. Friedrich Emil Hans Steffen Hoffman, siendo parte del grupo de sabios alemanes contratados por el gobierno chileno, para apoyar la formación de profesores secundarios en el recién formado Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Allí, Hans Steffen sería el fundador de la Carrera de Geografía, desde donde formó a generaciones de educadores (1).


El Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, justamente fundado en el año de 1889, surge como una iniciativa de formación de profesores secundarios, pues hacia «la segunda mitad del siglo XIX se contaba sólo con la experiencia de formación de profesores primarios impulsada por [Domingo Faustino] Sarmiento desde 1843, al fundarse la primera Escuela Normal». Sucedía, entonces, que «la preparación de profesores secundarios no estaba sistematizada, y quienes desempeñaban dichas funciones lo hacían desde la experiencia y los conocimientos adquiridos en sus profesiones o actividades específicas, sin contar[,] desde luego, con una preparación pedagógica adecuada» (2).

Pero, la obra más importante de Hans Steffen, fueron sus nueve viajes de exploración a la Patagonia Occidental, tanto por interés propio como por encargo del Gobierno Chileno y su importante trabajo como perito de la parte chilena en el arbitraje de 1889-1902 en Londres, donde fue invaluable su trabajo y los antecedentes que aportó para sustentar la tesis chilena del "divortium aquarum continental".

Hoy esos territorios que corresponden a las regiones XI, Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo y XII, Magallanes y de la Antártica Chilena, tienen una población de 242.318 habitantes, lo que corresponde al 1,60% de la población total del país (15.116.435 habitantes) según el censo del 2002.

Fue, en buena medida con el trabajo de Steffen que, más allá de la presencia de colonos que habían ido poblando lentamente la Patagonia, ella comienza a ser valorada como un territorio a descubrir en sus potencialidades y a conformarse en parte integrante de la identidad nacional. Para muestra, un párrafo de Patagonia Occidental:
A pesar de su extensión relativamente escasa, el valle de Coihaike es uno de los más favorecidos en los dominios de las cordilleras del Aysén. Bien cerrado hacia el N. y el S., posee magníficas comunicaciones en dirección al E. y al W., constituyendo una región de tránsito para el camino internacional del Aysén que sin duda llegará a ser la arteria principal de comunicaciones en la Patagonia Occidental. Muy favorables son las condiciones del pastoreo, especialmente en los trozos superiores del valle, donde las terrazas de las faldas y en parte también los bajos, se encuentran totalmente cubiertos de excelentes pastos. Sin embargo, las nieves invernales limitan sin duda la utilización del valle. La humedad que producen las lluvias y las nieves sobre este terreno en su mayor parte blando, es extraordinaria, tanto en las superficies de pampa abierta como en el bosque de Nothofagus. Alrededor de los pequeños lagos, entre los morros del costado sur del valle y en las faldas inclinadas, se producen grandes barriales y en las pequeñas depresiones y hondonadas, pantanos, que hacen intransitable el terreno durante largos períodos.


STEFFEN GEÓGRAFO E INVESTIGADOR
No es aventurado afirmar que para Steffen le era atractivo el venir a Chile, porque le abría la posibilidad de poder explorar parte de los pocos territorios desconocidos que iban quedando en el planeta y que están registrados en sus cartas, donde, a pesar de sus esfuerzos, todavía hay espacios donde se lee: "inexplorado".


Sus exploraciones y estudios

El mismo Steffen nos cuenta que, en 1892, sólo después que se le rechazara su oferta de participar en los trabajos preparatorios para la demarcación de límites con la República de Argentina y de haber realizado una excursión de estudio a la región del Lago de Todos Los Santos, en las cordilleras de Llanquihue, consiguió interesar al entonces perito de la Comisión de Límites y Rector de la Universidad de Chile, don Diego Barros Arana, para sus proyectos y obtener por su intermediación, las comisiones del gobierno y los recursos necesarios para una serie de viajes de exploración y estudio en las cordilleras patagónicas, región poco conocida y donde con toda probabilidad se iban a producir dificultades en el arreglo del límite internacional. Escribió Steffen: «No teniendo a mi disposición, para ejecutar estos trabajos, sino las vacaciones de verano, no se pudo evitar el inconveniente de que mi ausencia de Santiago, motivada por las expediciones, se prolongara repetidas veces, más allá del término reglamentario, en perjuicio de mis tareas pedagógicas, por otra parte, debo advertir que en todas estas ocasiones las autoridades chilenas me dieron amplias facilidades para cumplir con mis comisiones, dejándome, además, la mayor libertad en cuanto al plan y organización de los viajes, y prestándome su apoyo en el equipo y medios de transporte indispensables para tales empresas».

Así, las exploraciones de Hans Steeffen fueron las siguientes:
Primera exploración: la región del Lago de Todos Los Santos en la Cordillera de Llanquihue.

Segunda exploración: «en el verano de 1892 a 1893 exploró las cordilleras de la región del Lago de Todos los Santos, recorrió el valle de Peulla, escaló el cordón de la cuesta de los Raulíes, y bajó en seguida al valle del Lago y Río Frío, que siguió hasta sus orígenes, en los ventisqueros del flanco oriental del macizo del Tronador; subió al portezuelo Barros Arana y regresó después al lado chileno de la cordillera, por la depresión del boquete Pérez Rosales, explorando el valle inferior del río Cochamó».

Tercera, cuarta y quinta exploraciones: «en la temporada de 1893 a 1894 exploró la región del río Palena, y a principios del año siguiente realizó el reconocimiento del río Puelo hasta sus orígenes, avanzando hacia el oriente hasta donde se verifica la división interoceánica de las aguas». «La continuación de esta exploración fue realizada, en la temporada siguiente, en los primeros meses de 1896, en que [Steffen] recorrió el valle del río Manso».


Sexta exploración: «El reconocimiento geográfico de la hoya del río Aysen fue una de las de mayor valor que realizó el Dr. Steffen, en la temporada de 1896 a 1897. Remontó el río hasta la isla Flores, donde se produce la unión de sus dos brazos principales, emprendió en seguida el estudio del brazo norte, enteramente inexplorado hasta entonces, a[l] que dio el nombre de río Mañihuales, y siguió su curso hasta sus orígenes, avanzando hasta el divortium aquarum continental».

Séptima y octava exploración: «En el verano siguiente, 1897-1898, [Steffen] reconoció el valle del río Cisnes, que sólo era desconocido en su desembocadura, y en la temporada de 1898-1899 organizó una expedición destinada a explorar la región de los fiordos situados inmediatamente al sur del paralelo 46º, y de los ríos que desaguan en esa parte del litoral. La expedición atravesó el istmo de Ofqui, recorrió las costas del golfo de Penas, y penetró en seguida en el río Baker, reconociendo sus diferentes afluentes. En esta jornada se encontraron y bautizaron tres de ellos, los ríos Baker, Bravo y Pascua, y se arribó hasta la región del divortium aquarum continental, y se descubrió en el interior de la región andina el valle de las lagunas Larga, Chacabuco, Juncal y esmeralda, por donde avanzó hasta alcanzar la extremidad occidental del gran lago Cochrane».

Novena exploración: En marzo y junio de 1902 Steffen realizó una inspección del territorio en litigio como asesor del gobierno chileno de la Comisión de Encuesta del Tribunal Arbritral que dirigió el coronel Sir Thomas H. Holdich: en marzo de 1902 desde la región de Última Esperanza se dirigieron al norte, a la zona de los canales patagónicos y a la región del Río Baker. La siguiente etapa contemplaba el reconocimiento hacia el norte hasta el Río Aisén. El 30 de marzo prosiguieron hasta la desembocadura del Río Yelcho, donde se informaron de la topografía general de la región y del camino que se abría hacia el valle de Futaleufú. Finalmente, se desplazaron por las costas y canales del Pacífico hasta Cochamó, donde Holdich recibió toda la información de los peritos argentinos, chilenos y del propio Steffen.

Los descubrimientos que Steffen realizó «significaron para Chile que los jueces británicos tomasen en consideración, en gran parte de los sectores del litigio, la tesis de la "divisoria continental de las aguas", hecho que implicó incluir importantes hoyas hidrográficas para nuestro territorio». Como lo expresa Hans Niemeyer F.: «El resultado primordial de estos viajes es que se pudo comprobar la situación de la divisoria interoceánica de las aguas que contrario a lo que sucedía en el centro y norte del país donde coincidía con las más altas cumbres andinas, aquí era diferente. esto iba en apoyo de la tesis chilena en las disputas de límites con Argentina. Pero también consiguieron hacer la demarcación definitiva de estos ríos complementarios de los levantamientos hidrográficos, dando origen a buenas cartas» (3)


En los primeros saltos del Río Aysén.
Vista hacia el oeste, sobre la cordillera nevada del Fiordo de Aysén.




Hans Steffen Consultor Técnico de la Comisión Arbitral Chilena


El 11 de octubre de 1899 Hans Steffen es designado, por decreto del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, como consultor técnico del Tribunal Arbitral que debía entender en la cuestión de límites con la República Argentina. Escribe el profesor Steffen:
Habiéndose sometido, hacia fines de 1898, ha recordado en el trabajo ya mencionado, todo el litigio de límites al fallo de S. M. Británica, se instaló la Comisión arbitral chilena en Londres bajo la presidencia del Ministro de Chile en Gran Bretaña, a la cual fui agregado como asesor técnico en Octure de 1899. Mi tarea principal fue entonces la cooperación a la Exposición que la delegación chilena iba a someter al Tribunal Arbitral en contestación al voluminoso Alegato argentino que salió, en diferentes intervalos de tiempo, desde principios del año 1901, y cuyos últimos planos se entregaron sólo en Enero de 1902. Dicha Exposición fue publicada en cuatro tomos de texto, de los cuales he compuesto particularmente los capítulos que tratan sobre las bases históricas del litigio durante la época colonial, y la descripción del terreno litigoso de la Patagonia, comprendido entre los 41º y 52º de latitud, contribuyendo a los demás capítulos por colección de materiales, como también a la redacción de los mapas que acompañan la obra.

Sobre el destacado rol de Steffen como consultor técnico, «puede citarse lo que decía el Ministro de Chile ante el Gobierno de Londres, en nota del 30 de Enero de 1902. "El Dr. Steffen ha tenido a su cargo, decía el señor Gana, el estudio analítico de la Exposición argentina y de la documentación cartográfica que le acompaña en la sección que se extiende al sur del Tronador, y ha escrito la parte de nuestra réplica que abraza toda esta región"».

Antes de terminar sus tareas ante el Tribunal Arbitral de Londres, el Dr. Steffen realizó un viaje al territorio en disputa, que él mismo ha recordado en las siguientes palabras: «La inspección del terreno litigoso... por una comisión arbitral, estipulada como condición indispensable en el convenio de arbitraje, se llevó a cabo en los meses de Marzo y Junio de 1902. A la comisión, que iba bajo la dirección del coronel Sir Thomas H. Holdich, fui agregado por parte del Gobierno de Chile, para acompañarla en todo el trayecto a través de la Patagonia. Recorrimos primero una parte de la región de Última Esperanza, para conocer siquiera superficialmente algunos puertos y las desembocaduras de los grandes ríos, sus valles y los trabajos de caminos hechos por el Gobierno de Chile en ellos; cruzamos después el paso de Pérez Rosales y marchamos desde Nahuelhuapi al sur, a través de casi todos los valles entonces disputados, hasta llegar al valle superior del río Simpson (Aysen) donde se dio oficialmente término a la inspección arbitral». Y sigue, «de regreso en Londres, tuve que contribuir a otra exposición corta que la delegación chilena sometió al Tribunal, como réplica contra un memorial de los representantes argentinos, destinada a rebatir la Exposición chilena anterior. Poco tiempo después, en Noviembre de 1902, se proclamó el fallo».

El mismo coronel Holdich ha rendido al Dr. Steffen un homenaje de admiración y gratitud por su valiosa ayuda a la comisión arbitral que visitó la zona en disputa:

El Dr. Steffen, que me acompañó durante todo el viaje desde nuestra partida de Valparaíso hacia el sur, ha escrito, hasta la terminación de nuestro reconocimiento terrestre, desde aquí se separó y partió en dirección a Cohaique, dirigiéndose al camino recientemente construido de Aysen a la costa del Pacífico. Experimentó alguna dificultad en cruzar el paso debido a la nieve, pero finalmente llegó a Santiago sin novedad. Su conocimiento práctico de la costa del Pacífico y de los caminos de la costa interior, logrados en sus exploraciones de la región en interés de las reclamaciones chilenas, no conoce probablemente rival alguno, y sus condiciones para obtener los servicios del elemento más capacitado, así como proporcionar las últimas informaciones más detalladas en los asuntos esenciales, fue de inapreciable valor. Desempeñó las funciones de comisario y oficial encargado de los transportes, al mimo tiempo, mientras permanecimos en territorio chileno, y el de guía y consejero científico de la expedición, de modo que estaba siempre ocupado. Ciertamente el Gobierno chileno no pudo encontrar un defensor más serio y más capaz que este distinguido profesor alemán (porque, según mis noticias, el Dr. Steffen no se ha naturalizado en Chile), y en el recuerdo de una expedición que fue para mi personalmente de tanto interés, siempre evocaré agradablemente la enorme y cortés ayuda prestada por este gran explorador y geógrafo.

El viaje de inspección del delegado del tribunal arbitral inglés. Después del ascenso al Cerro Margarita (Solitario) en Última Esperanza. De izquierda a derecha: Lt. H. Holdich, Oberst Holdich, A. Donoso G., Aguirre L., R. Stubenrauch, E. v. Heinz.


Steffen investigador



Junto a la docencia y la exploración, el Dr. Steffen fue un gran escritor, tanto gracias a los detallados y prolíficos informes de sus exploraciones, como al estudio de múltiples temas; es así que sus investigaciones históricas son extensas y profundas; sólo revisando la bibliografía que realizó Ricardo Donoso en 1937, faltándole revisar la literatura científica alemana, el resultado es impresionante y va desde estudios sobre la polémica de la autenticidad de la biografía más antigua de Colón a estudios comprensivos y detallados de la Patagonia, pasando por la revisión de los fundamentos histórico-geográficos de la Leyenda de los Césares, perfiles o biografías de José Toribio Medina, Franz Fonck, así como la contribución de los alemanes al estudio de la geografía y geología en Chile durante el primer siglo de la independencia y los numerosos reportes de sus exploraciones.



Jubilación de Hans Steffen


Las precarias condiciones de su salud y que posiblemente se agravaron con los esfuerzos de sus exploraciones —una lesión al pulmón—, movieron al Dr. Steffen a acogerse a la jubilación, la que obtuvo en 19013. Se retiró a vivir a Berlín, y luego a Suiza, Clavadel, cuyo clima era el único adecuado al ejercicio de cualquier actividad compatible con su salud, y donde lo sorprendió la muerte en 1936 después de una vida entera consagrada al estudio, la enseñanza y a las disciplinas de la investigación científica. Ricardo Donoso escribió como homenaje:
Pero, desde su alejamiento de nuestro país, el Dr. Steffen, vivió sólo consagrado al estudio de los problemas relacionados con nuestro territorio, con su geografía y con su historia. En 1919 dio a la estampa su obra definitiva sobre la geografía de la Patagonia Occidental, y que recientemente la Universidad [de Chile] ha resuelto traducir a nuestro idioma, y diez años después, una obra con sus recuerdos de sus tareas ante el Tribunal Arbitral de Londres. Su consagración al estudio fue constante, y los trabajos que ha dedicado a la historia de la geografía de Chile, se mencionarán siempre entre los de investigación más profunda y exactitud más indiscutible. Estuvo así el Dr. Steffen en una actividad constante, teniendo fresco en el alma el recuerdo del país a cuyo servicio había consagrado los mejores años de su vida y las energías todas de su mente privilegiada. La enumeración de sus trabajos de alta erudición, publicados en las revistas alemanas y en nuestras revistas científicas, llena muchas páginas, y ellos constituyen una contribución muy valiosa al estudio de muchos aspectos de nuestra nacionalidad.

El recuerdo del profesor Steffen también está en nuestra geografía, así hay un Río Steffen en la Comuna de Cochamó, Provincia de Llanquihue en la Región de los Lagos y hay un Estero Steffen, un Fiordo Steffen y una Punta Steffen en la Comuna de Tortel, Provincia Capitán Prat, en la Región de Aisén. Existe el Cerro Steffen, «un poderoso nevado [—descubierto por Steffen] de 2.200 mts. de altura y por cuya cumbre pasa la divisoria de las aguas entre el río Cisnes por el Sur y el río Pico por el Norte, divisoria que el Árbitro de 1902 reconocería como frontera internacional. posteriormente, la comisión arbitral demarcadora bautizó al nevado como cerro Steffen».


Notas:
(1) «El primer cuerpo académico del Instituto Pedagógico estaba constituido por un chileno, Enrique Nercasseau y Morán, y por los profesores alemanes: Jorge Enrique Schneider (pedagogía, filosofía, lógica, metodología, moral y filosofía de las ciencias), Juan Steffen (historia y geografía), Federico Hansen (filología, gramática general, lingüística, latín, griego, francés, inglés, alemán, retórica e historia literaria), Reinaldo Von Lilienthal (aritmética, álgebra, geometría, trigonometría y mecánica, quien estuvo unos meses en Chile y retornó a Alemania, donde se destacó como uno de los más grandes matemáticos de su época. Fue reemplazado por Augusto Tafelmacher, quien ejerció hasta 1907); Federico Johow, notable botánico, quien fue designado como primer director del Instituto Pedagógico (ciencias naturales, biología, zoología, botánica e higiene); Rodolfo Lenz (gramática) y Alfredo Beutell (química y mineralogía)». http://www.umce.cl/universidad/historia2.html

(2) «La creación del Instituto Pedagógico incluía además la incorporación de un selecto grupo de profesores alemanes de reconocido nivel académico, lo que provocó inquietud y malestar de parte de integrantes de la Facultad. Por ello, quedó estipulado contractualmente que los maestros alemanes se dedicaran exclusivamente a la docencia, con prescindencia taxativa de la investigación y de la creación de escuelas científicas». http://www.umce.cl/universidad/historia.html

(3) Hans Niemeyer F.: Hans Steffen, geógrafo y explorador de la Patagonia Chilena (1890).


Bibliografía:




De Agostini S. S., Alberto M.: Andes Patagónicos. Viajes de exploración a la Cordillera Patagónica Austral. 1945.

Donoso, Ricardo: "El Dr. Hans Steffen" en Homenaje a la Memoria del Dr. Hans Steffen. Prensas de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, 1937.

Galdames, Luis: "Steffen profesor" en Homenaje a la Memoria del Dr. Hans Steffen. Prensas de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, 1937.

Niemeyer, Hans: Hans Steffen, geógrafo y explorador de la Patagonia Chilena (1890). http://www.humboldt2000.cl/resumenes/hans.html

Pozo, José: "Hans Steffen: Maestro, Geógrafo y Pionero de la Patagonia Occidental" en revista Universum, Nº 20, Vol. 1, páginas 112 a 123, 2005. http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-23762005000100008

Rojas, Manuel: "Hans Steffen y la lealtad". Revista Babelia, Nº 35, enero-febrero, 1947, pp. 24 a 35.

Historia de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. http://www.umce.cl/universidad/historia.html