sábado, 28 de noviembre de 2009

EL DR. HANS STEFFEN



por Ricardo Donoso


Noticias particulares procedentes de Suiza, nos informan que el 7 de abril último dejó de existir el eminente geógrafo y profesor Dr. Hans Steffen, que durante largos años sirvió en nuestra enseñanza superior, como catedrático del Instituto Pedagógico, y que como tal formó muchas generaciones de maestros.

Formó parte el Dr. Steffen del grupo de eminentes maestros alemanes que inició sus tareas en el Instituto Pedagógico, al fundarse este establecimiento de enseñanza superior durante el Gobierno del señor Balmaceda, siendo Ministro de Instrucción Pública don Federico Puga Borne, y al que pertenecieron también los doctores Hansen, Lenz, Schneider, Tafelmacher y tantos más, que han dejado un recuerdo tan perdurable y una obra tan sólida, cuanto duradera, en nuestra enseñanza pública.

Federico Emilio Juan Steffen nació el 20 de Julio de 1865, en Fuerstenwerder, Uckermark, y fue hijo único del Dr. Steffen, de Charlotemburgo.  Hizo sus estudios en el Gimnasio Emperatriz «Reina Augusta», de esa ciudad, durante nueve años, donde consagró su atención especialmente al alemán, latín, griego, francés y hebreo, y a las matemáticas, la física la historia y la geografía.  Egresado del Gimnasio, el señor Steffen perfeccionó especialmente sus estudios de historia y geografía, para lo cual frecuentó las Universidades de Berlín y de Halle, desde 1883 hasta 1886.  Obtuvo el grado de Doctor en Filosofía, después de haber sostenido públicamente una disertación sobre la Franconia inferior, estudio geográfico, y un año más tarde se le discernió la «facultad docendi», título que le fue conferido con un informe muy elogioso.

Terminados sus estudios, el Dr. Steffen tomó a su cargo la redacción principal de la parte geográfica de la Enciclopedia Alemana, labor que se vio obligado a interrumpir para cumplir con las obligaciones del servicio militar en marzo de 1889.  Contratado para servir en nuestro país, ese mismo año, el Dr. Steffen se trasladó a Chile y de ahí a poco inició sus tareas docentes en el Instituto Pedagógico.

«En 1889 el autor de este artículo [—ha recordado el mismo Dr. Steffen—], se hizo cargo, en virtud de un contrato celebrado con el Gobierno de Chile, de la cátedra de historia y geografía en el Instituto Pedagógico, recién fundado en Santiago, para la formación de profesores de enseñanza secundaria.»  
         «La unión de esos dos ramos, propiamente independientes, en una sola asignatura, fijada por los estatutos orgánicos del establecimiento, y no modificada después, a pesar de los esfuerzos hechos en este sentido, no podía menos de ser un obstáculo para el profesor en sus intenciones de practicar investigaciones geográficas originales y de formar discípulos para esta tarea. Además, fue rechazada mi primera oferta de participar de los trabajos preparatorios para la demarcación de límites con la República Argentina, que comenzaron a activarse en aquel tiempo.» (Nota 1)
En realidad eran la geografía y la ciencia geográfica las que interesaban especialmente al Dr. Steffen y hacia las cuales se sentía arrastrado por todos los impulsos de una vocación irresistible.  Bien a las claras lo demostraron los dos trabajos con los cuales inició sus tareas literarias en nuestro país, y que fueron los intitulados La polémica sobre la autenticidad de la biografía más antigua de Colón, y otro sobre las relaciones de Colón con Toscanelli, el astrónomo florentino, reveladores de una erudición poco común y de una agudeza crítica de primer orden.

Pero, el Dr. Steffen no fue sólo un geógrafo de cátedra y un sabio de laboratorio, sino que un acucioso explorador de extensas regiones del territorio chileno. «Sólo en 1892, ha recordado él mismo en las páginas anteriormente recordadas, después de haber realizado una excursión de estudio a la región del Lago de Todos los Santos, en las cordilleras de Llanquihue, conseguí interesar al entonces Perito en la Comisión de Límites y Rector de la Universidad, don Diego Barros Arana, para mis proyectos y obtener, por su valiosa intermediación, las comisiones de gobierno y los recursos necesarios para llevar a cabo una serie de viajes de exploración y estudio en las cordilleras patagónicas, región entonces muy poco conocida y donde con toda probabilidad se iban a producir dificultades en el arreg1o del límite internacional.  No teniendo a mi disposición, para ejecutar estos trabajos, sino las vacaciones de verano, no se pudo evitar el inconveniente de que mi ausencia de Santiago, motivada por las expediciones, se prolongara repetidas veces, más allá del término reglamentario, en perjuicio de mis tareas pedagógicas, por otra parte, debo advertir que en todas estas ocasiones las autoridades chilenas me dieron amplias faci1idades para cumplir con mis comisiones, dejándome, además, la mayor libertad en cuanto al plan y organización de los viajes, y prestándome su apoyo en el equipo y medios de transporte indispensables para tales empresas.»

Exploró así, en el verano de 1892 a 1893, las cordilleras de la región del Lago de Todos los Santos, recorrió el Valle de Peulla, escaló el Cordón de la Cuesta de los Raulíes, y bajó en seguida al Valle del Lago y Río Frío, que siguió hasta sus orígenes, en los ventisqueros del flanco oriental del macizo del Tronador; subió al Portezuelo Barros Arana y regresó después al lado chileno de la cordillera, por la depresión del Boquete Pérez Rosales, explorando el valle inferior del Río Cochamó.

En la temporada de 1893 a 1894 exploró la región del Río Palena, y a principios del año siguiente realizó el reconocimiento del Río Puelo hasta sus orígenes, avanzando hacia el oriente hasta donde se verifica la división interoceánica de las aguas.

La continuación de esta exploración fue realizada, en la temporada siguiente, en los primeros meses de 1896, en que recorrió el valle del Río Manso.

El reconocimiento geográfico de la Hoya del Río Aysen fue una de las de mayor valor que realizó el doctor Steffen, en la temporada de 1896 a 1897.  Remontó el río hasta la Isla Flores, donde se produce la unión de sus dos brazos principales, emprendió en seguida el estudio del brazo norte, enteramente inexplorado hasta entonces, a que dio el nombre de Río Mañiuales, y siguió su curso hasta sus orígenes, avanzando hasta el divortium aquarum continental.

En el verano siguiente, 1897-1898, reconoció el valle del Río Cisnes, que era sólo conocido en su desembocadura, y en la temporada de 1898-1899 organizó una expedición destinada a explorar la región de los fjords (sic) dos situados inmediatamente al sur del paralelo 46°, y de los ríos que desaguan en esa parte del litoral.  La expedición atravesó el Istmo de Ofqui, recorrió las costas del Golfo de Penas, y penetró en seguida en el Río Baker, reconociendo sus diferentes afluentes.  En esta jornada se encontraron y bautizaron tres de ellos, los ríos Baker, Bravo y Pascua, y se arribó hasta región del divortium aquarum continental, y se descubrió en el interior de la región andina el valle de las lagunas Larga, Chacabuco, Juncal y Esmeralda, por donde avanzó hasta alcanzar la extremidad occidental del gran Lago Cochrane.

Como resultado de todos estos viajes, el Dr. Steffen redactó extensos informes, de alto valor geográfico y científico, que suscitaron el interés de todo el mundo sabio.  Por la atención que consagró al estudio de la Patagonia Occidental, y por la duración de sus viajes, el Dr. Steffen se constituyó en una verdadera autoridad en el conocimiento de esa extensa región de nuestro territorio.

Al constituirse el Tribunal Arbitral, que debía entender en la cuestión de límites con la República Argentina, el Dr. Steffen fue designado, por decreto de 11 de Octubre de 1899, del Ministerio de Relaciones Exteriores, para cooperar, en calidad de consultor técnico, conjuntamente con el ingeniero señor Alejandro Bertrand, en la defensa de los intereses de Chile.  El eminente profesor tuvo así la ocasión de trabajar en estrecha cooperación con el agente diplomático de Chile ante el Gobierno británico, señor don Domingo Gana, funcionario que había contratado sus servicios en Alemania.  «Habiéndose sometido, hacia fines de 1898, ha recordado en el trabajo ya mencionado, todo el litigio de límites al fallo de S. M. Británica, se instaló la Comisión Arbitral Chilena en Londres bajo la presidencia del Ministro de Chile en Gran Bretaña, a la cual fui agregado como asesor técnico en octubre de 1899.  Mi tarea principal fue entonces la cooperación a la Exposición que la delegación chilena iba a someter al Tribunal Arbitral en contestación al voluminoso Alegato argentino que salió, en diferentes intervalos de tiempo, desde principios del año 1901, y cuyos últimos planos se entregaron sólo en enero de 1902.  Dicha Exposición fue publicada en cuatro tomos de texto, de los cuales he compuesto particularmente los capítulos que tratan sobre las bases históricas del litigio durante la época colonial, y la descripción del terreno litigioso de la Patagonia, comprendido entre los 41° y 52° de latitud, contribuyendo a los demás  capítulos por colección de materiales, como también a la redacción de los mapas que acompañan la obra.»

A mayor abundamiento, puede citarse lo que decía el Ministro de Chile ante el Gobierno de Londres, en nota de 30 de enero de 1902.  «El Dr. Steffen ha tenido a su cargo [decía el señor Gana] el estudio analítico de la Exposición argentina y de la documentación cartográfica que le acompaña en la sección que se extiende al sur del Tronador, y ha escrito la parte de nuestra réplica que abraza toda esta región.»

Antes de terminar sus tareas ante el Tribunal Arbitral de Londres, el Dr. Steffen realizó un viaje al territorio en disputa, que él mismo ha recordado en las siguientes palabras: «La inspección del terreno litigioso, ha escrito, por una comisión arbitral, estipulada como condición indispensable en el convenio del arbitraje, se llevó a cabo en los meses de Marzo y Junio de 1902. A la comisión, que iba bajo la dirección del coronel Sir Thomas H. Holdich, fui agregado por parte del Gobierno de Chile, para acompañarla en todo el trayecto a través de la Patagonia. Recorrimos primero una parte de la región de Ultima Esperanza, para conocer siquiera superficialmente algunos puertos y las desembocaduras de los grandes ríos, sus valles y los trabajos de caminos hechos por el Gobierno de Chile en ellos; cruzamos después el Paso de Pérez Rosales y marchamos desde Nahuelhuapi al sur, a través de casi todos los valles entonces disputados, hasta llegar al valle superior del Río Simpson (Aysen) donde se dio oficialmente término a la inspección arbitral.

«De regreso en Londres, tuve que contribuir a otra Exposición corta que la delegación chilena sometió al Tribunal, como réplica contra un memorial de los representantes argentinos, destinada a rebatir la Exposición chilena anterior.  Poco tiempo después, en noviembre de 1902, se proclamó el fallo.» (Nota 2)

El mismo coronel Holdich ha rendido al Dr. Steffen un homenaje de admiración y gratitud por su valiosa ayuda a la Comisión Arbitral que visitó la zona en disputa. «El Dr. Steffen, que me acompañó durante todo el viaje desde nuestra partida de Valparaíso hacia el sur, ha escrito, hasta la terminación de nuestro reconocimiento terrestre, desde aquí se separó y partió en dirección a Cohaique, dirigiéndose al camino recientemente construido de Aysen a la costa del Pacífico.  Experimentó alguna dificultad en cruzar el paso debido a la nieve, pero finalmente llegó a Santiago sin novedad.  Su conocimiento práctico de la costa del Pacífico y de los caminos de la costa hacia el interior, logrados en sus exploraciones de la región en interés de las reclamaciones chilenas, no conoce probablemente rival alguno, y sus condiciones para obtener los servicios del elemento más capacitado, así como para proporcionar las últimas informaciones más detalladas en los asuntos esenciales, fue de inapreciable valor.  Desempeñó las funciones de comisario y oficial encargado de los transportes, al mismo tiempo, mientras permanecimos en territorio chileno, y el de guía y consejero científico de la expedición, de modo que estaba siempre ocupado.  Ciertamente el Gobierno chileno no pudo encontrar un defensor más serio y más capaz que este distinguido profesor alemán (porque, según mis noticias, el Dr. Steffen no se ha naturalizado en Chile), y en el recuerdo de una expedición que fue para mí personalmente de tanto interés, siempre evocaré agradablemente la enorme y cortés ayuda prestada por este gran explorador y geógrafo.» (Nota 3)

De ahí a poco el Dr. Steffen regresó a Chile y reanudó sus tareas docentes en el Instituto Pedagógico, a las que consagró la mejor parte de su actividad infatigable.  Compartía el sabio profesor tudesco sus labores de la cátedra, con las disciplinas literarias, de las que nos ha quedado un caudal considerable de trabajos, todos ellos de alto mérito y reveladores de la solidez de su erudición, formada en dilatados años de lectura y estudios, y bebida en fuentes de primera mano.  En 1909 recogió los recuerdos de sus largos viajes en la Patagonia en dos volúmenes que dio a la estampa con el título de Viajes de exploración y estudio en la Patagonia occidental.

Tenía el Dr. Steffen una inclinación acentuada a los estudios de alta erudición: la bibliografía histórica americana, antigua y moderna, le era familiar, y la agudeza de su espíritu crítico le permitía llegar a conclusiones de sólido valor científico.  Entre sus trabajos de esta índole merecen mencionarse su Contribución de los alemanes al estudio de la geografía y geología de Chile durante el primer siglo de la Independencia, sus Anotaciones a la Historia Indica del Capitán Pedro Sarmiento de Gamboa, su biografía del Dr. Francisco Fonck, y los Documentos relativos a una expedición colonial a las cordilleras australes de Chile.

El Capitán Sarmiento de Gamboa alcanzó una alta celebridad por sus viajes de descubrimiento en el Mar del Sur en la segunda mitad del siglo XVI, y en numerosos documentos quedó el recuerdo de haber escrito una Historia antigua, o una Historia de los Incas del Perú, que fue enviada al Rey con un memorial fechado en el Cuzco el 4 de Marzo de 1572, cuyo texto permaneció desconocido hasta los últimos años del siglo pasado, fecha en que se le halló en la biblioteca de la Universidad de Göttingen, en Alemania.  La obra, con el título de Historia Indica fue publicada en 1906 en las Memorias de la Real Sociedad de Ciencias de Göttingen, por el doctor Richard Pietschmann.  La publicación de este documento, que por tantos siglos se consideró perdido, produjo gran interés en todo el mundo científico, y al estudio detenido de él consagró el Dr. Steffen una larga monografía, de exposición y crítica, en la que campea una notable erudición.

Las precarias condiciones de su salud movieron al Dr. Steffen a acogerse a la jubilación, que obtuvo en 1913. Se retiró a vivir a Berlín primero, y a Suiza, a Clavadel, en seguida, cuyo temperamento era el único adecuado al ejercicio de cualquier actividad compatible con su salud, y donde lo ha sorprendido la muerte después de una vida entera consagrada al estudio, a la enseñanza y a las disciplinas de la investigación científica.

Pero, desde su alejamiento de nuestro país, el Dr. Steffen, vivió sólo consagrado al estudio de los problemas relacionados con nuestro territorio, con su geografía y con su historia.  En 1919 dio a la estampa su obra definitiva sobre la geografía de la Patagonia Occidental, y que recientemente la Universidad ha resuelto hacer traducir a nuestro idioma, y diez años después, una obra con sus recuerdos de sus tareas ante el Tribunal Arbitral de Londres.  Su consagración al estudio fue constante, y los trabajos que ha dedicado a la historia de la geografía de Chile, se mencionaran siempre entre los de investigación más profunda y exactitud más indiscutible.  Estuvo así el Dr. Steffen en una actividad constante, teniendo fresco en el alma el recuerdo del país a cuyo servicio había consagrado los mejores años de su vida y las energías todas de su mente privilegiada. La enumeración de sus trabajos de alta erudición, publicados en las revistas alemanas y en nuestras revistas científicas, llena muchas páginas, y ellos constituyen una contribución muy valiosa al estudio de muchos aspectos de nuestra nacionalidad. (Nota X).

Geógrafo eminente, maestro inolvidable de muchas generaciones, servidor público abnegado de nuestro país, el nombre del Dr. Hans Steffen debe ser grabado con caracteres perdurables en el templo de la gratitud nacional.

Notas:

Nota 1: Contribución de los alemanes al estudio de la geografía y geología de Chile durante el primer siglo de la Independencia.  Imprenta Universitaria, 1910, 4.º, 69 páginas.  Es una separata del trabajo del Dr. steffen incluído en el que ese año publicó la Sociedad Científica Alemana, con ocasión de la celebración del centenario de la Independencia del país, con el título de Los alemanes en Chile.  De esta obra hay también una edición alemana.

Nota 2: Contribución de los alemanes... etc.


Nota 3: The Countries of the King´s Award, por el coronel Sir Thomas Holdich, London, Hurst and Blackett Limited, págs. 382-383.

Extraído del libro Homenaje a la Memoria del Dr. Hans Steffen, pp.5-12, Imprentas de la Universidad de Chile, 1937.

1 comentario:

  1. Es increíble el poco interés de nuestros connacionales por comentar la obra de este gran geógrafo alemán, si no fuera por este señor la patagonia sería íntegramente argentina, soy de cochamó(inicio de la patagonia) y me gustaría tener acceso a los informes referentes a la exploración del valle cochamó encomendada por Steffen a Oscar de Fischer y Kruger.

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